Lucky Luciano, el hombre que convirtió a la mafia en una empresa nacional

Creó La Comisión, manejó su familia desde la cárcel, negoció con la Armada de Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial y murió en un aeropuerto de Nápoles mientras esperaba a un productor que quería filmar su vida.
Se llamaba Salvatore Lucania, pero la historia lo recuerda como Charles “Lucky” Luciano. En 1998, la revista Time lo incluyó entre las 100 personas más influyentes del siglo XX y lo definió como “la mente maestra criminal”.
El título tiene fundamento. Luciano agarró una mafia dividida en clanes que se mataban entre sí y la transformó en un sindicato nacional del crimen, manejado por jefes de distintas familias que controlaban el contrabando, el narcotráfico, los sindicatos y buena parte de los negocios locales. Su organización se metió en las empresas legales, en la política y en la Justicia, y por eso se lo considera el padre del crimen organizado en Estados Unidos.
De las calles de Nueva York a la Five Points Gang
Nació en Sicilia en 1897 y llegó a Nueva York de chico. De adolescente formó parte de la Five Points Gang, la banda fundada por Paul Kelly (Paolo Vaccarelli) por la que también pasaron Al Capone y Johnny Torrio. En esos años conoció a Meyer Lansky, que con el tiempo se ganaría el apodo de “el contador de la mafia” y sería su socio durante décadas.
A principios de los años 20, con la Ley Seca en plena vigencia, Joe Masseria lo sumó a su organización. En paralelo empezó a trabajar con Arnold Rothstein, el gran apostador de Nueva York, que fue su mentor y le financió una operación de contrabando de alcohol.
La guerra de Castellammare
Entre 1930 y 1931, la mafia neoyorquina se partió en dos. De un lado estaba Masseria; del otro, Salvatore Maranzano. El enfrentamiento, conocido como la guerra de Castellammare, dejó decenas de muertos.
En abril de 1931 Masseria fue asesinado y Maranzano se proclamó “capo di tutti capi”, el jefe de todos los jefes. Le duró poco: en septiembre de ese mismo año también lo mataron, y el que quedó parado en el centro de la escena fue Luciano.
La Comisión: un directorio en lugar de un rey
En lugar de quedarse con la corona, Luciano la eliminó. Armó La Comisión, una especie de gobierno de la mafia estadounidense integrado por los jefes de las principales familias. Su función era resolver las disputas, repartir los territorios y evitar guerras entre bandas. Ya no mandaba uno solo, mandaba un comité.
La primera Comisión la formaron los jefes de las cinco familias de Nueva York: Lucky Luciano (la que después sería la familia Genovese), Vincent Mangano (Gambino), Tommy Gagliano (Lucchese), Joseph Bonanno y Joe Profaci (Colombo). Se sumaron Al Capone, por el Chicago Outfit, y Stefano Magaddino, por la familia de Buffalo.
Por encima de esa estructura, Luciano también impulsó el Sindicato del Crimen, la confederación que unía a las organizaciones criminales de todo el país.
Preso, pero al mando
En abril de 1936 lo detuvieron por proxenetismo. El juicio empezó en mayo y en junio lo condenaron a una pena de entre 30 y 50 años de prisión. Apeló hasta 1938, cuando la Justicia rechazó su último recurso.
La cárcel no le sacó el poder. Desde adentro siguió dirigiendo su familia, primero a través de Vito Genovese y después de Frank Costello.
El acuerdo con la Armada
En 1942, en plena Segunda Guerra Mundial, el gobierno de Estados Unidos temía que agentes alemanes se infiltraran por los muelles de Nueva York, que estaban bajo control de la mafia. Las autoridades llegaron a un acuerdo con Luciano: él aportaba información y contactos con mafiosos sicilianos para la Armada.
Terminada la guerra, el gobernador de Nueva York, Thomas Dewey, el mismo que lo había llevado a juicio como fiscal, le conmutó la pena con una condición: que lo deportaran a Italia.
La conferencia de La Habana
Luciano partió en febrero de 1946. Ese mismo año, a fines de octubre, se instaló en Cuba con la idea de manejar sus negocios desde ahí, a pocas horas de Estados Unidos.
En diciembre de 1946 se hizo en La Habana la reunión de familias mafiosas más importante desde la de Atlantic City, en 1929. El gobierno estadounidense se enteró y presionó a Cuba para que lo expulsara. A principios de 1947 Luciano estaba de nuevo en Italia, esta vez para no volver.
La muerte en Nápoles
El 26 de enero de 1962, Lucky Luciano murió de un ataque al corazón en el aeropuerto de Nápoles. Había ido a encontrarse con un productor de cine que iba a llevar su vida a la pantalla.











