
El celular no solo sirve para mirar el mapa o pedir un auto. Estas aplicaciones gratuitas ayudan a ver lo que suele pasar desapercibido: los pájaros de la plaza, un sendero a media hora de casa o un rincón insólito de la ciudad
Muchas veces pasamos por los mismos lugares sin verlos de verdad. Vivimos al lado de una reserva que nunca visitamos, caminamos bajo árboles que no sabemos nombrar o pasamos frente a una galería centenaria sin entrar. Estas tres apps proponen justamente eso: mirar el lugar donde vivimos como si fuéramos turistas.
ArgentiNat: la naturaleza que está al lado
- Qué es: la versión argentina de iNaturalist, una red mundial de ciencia ciudadana. En el país la coordina la Fundación Vida Silvestre Argentina.
- Cómo funciona: le sacás una foto a una planta, un pájaro, un insecto o un hongo, la subís a la app de iNaturalist y la comunidad, con naturalistas y especialistas, te ayuda a identificar la especie.
- Dónde usarla: en cualquier lado, desde el patio de casa o la plaza del barrio hasta la Reserva Ecológica Costanera Sur, la Ribera de Quilmes o el Delta.
- Cuánto cuesta: es gratuita, para Android y iPhone.
- Curiosidad: cada observación no es solo una foto: los registros alimentan la Base Nacional de Datos sobre Biodiversidad y ayudan a los científicos a saber dónde vive cada especie y cómo cambian sus poblaciones. Dos veces por año se organizan los “safaris” de ArgentiNat, en invierno y en verano, en los que miles de personas salen a registrar especies en todo el país. O sea: mientras paseás, estás haciendo ciencia.
Wikiloc: senderos y rutas a un paso
- Qué es: una aplicación en la que los usuarios comparten recorridos para caminar, andar en bicicleta, correr, remar o hacer cabalgatas, con el mapa, la distancia, el desnivel y fotos del camino.
- Cómo funciona: buscás una zona, elegís la actividad y te muestra los recorridos que hicieron otras personas. Podés seguir la ruta con el GPS del celular y también grabar las tuyas.
- Dónde usarla: hay recorridos por las riberas del Río de la Plata, las islas del Delta de Tigre, reservas naturales del conurbano y caminos rurales para bici en los partidos más alejados del AMBA.
- Cuánto cuesta: la versión básica es gratuita. Algunas funciones, como la navegación paso a paso o los mapas sin conexión, son pagas.
- Curiosidad: nació en España en 2006 y hoy tiene millones de rutas en todo el mundo. Para muchos usuarios del AMBA se convirtió en la forma de descubrir que, a menos de una hora de casa, hay caminos de tierra, arroyos y bosques que no aparecen en ninguna guía turística.
Atlas Obscura: lo insólito de la ciudad
- Qué es: un sitio y una aplicación que reúnen lugares curiosos, raros o poco conocidos de todo el mundo, recomendados y descritos por su comunidad de usuarios.
- Cómo funciona: buscás una ciudad y aparece un mapa con los sitios marcados, cada uno con su historia, fotos y datos para visitarlo.
- Qué encontrás en Buenos Aires: la Galería Güemes, un pasaje art nouveau escondido detrás de una fachada de los años 80, con un mirador en la terraza; El Zanjón de Granados, una casona con túneles que se remontan a los primeros tiempos de la ciudad; el Taller Regazzoni, un bar escondido en un galpón lleno de esculturas hechas con chatarra; y la Reserva Ecológica Costanera Sur, construida sobre escombros.
- Cuánto cuesta: consultar lugares es gratis.
- Curiosidad: en la guía de Buenos Aires aparece una tradición del Cementerio de la Chacarita: los visitantes le dejan un cigarrillo encendido en la mano a la estatua de Carlos Gardel. También figura la tumba de un cuidador del Cementerio de la Recoleta que, según la leyenda, murió poco después de terminar su propia lápida.
Dos más para tener a mano
- Moovit o Cuándo Subo: para combinar trenes, colectivos y subtes cuando la escapada es sin auto.
- BA Ecobici: para recorrer la Ciudad en las bicicletas públicas, ideal para unir puntos de interés sin depender del tránsito.
Mirar como turista
Ninguna de estas apps reemplaza la experiencia de salir a caminar. Pero sí cambian la forma de mirar. Después de identificar el primer pájaro de la plaza, encontrar un sendero a media hora de casa o entrar a esa galería por la que pasamos mil veces, el AMBA deja de ser solo el lugar donde vivimos y empieza a ser también un lugar para descubrir.







